La romería a la Magdalena
Las romerías son fiestas de origen religioso mantenidas principalmente por la vertiente social y con un fuerte componente territorial. La gente saliendo del pueblo o la ciudad se reencuentra, en una fecha concreta, en un paraje en el entorno de una ermita o santuario, a quien está dedicada la vocación, celebrándose ceremonias religiosas, juegos, danzas y sobre todo comidas más o menos comunitarias que arrecian los vínculos de los asistentes, convirtiendo la romería, si el tiempo acompaña, en una fiesta lúdica y social.

Así ha sido y así será por muchos años la romería castellonense a la ermita de la Magdalena, el Castillo Viejo. Llegada la fecha del tercer domingo de cuaresma, los vecinos se encuentran para hacer camino juntos. La romería tiene ida y vuelta, es su trayecto en común lo más importante junto con el encuentro en la montañita, la visita a "la sangre de los moros", el rollo, la tortilla de habas, la bota y el cantar, bailar y reír..., todo acontece como consecuencias lógicas, mientras que el final de la romería es la llegada, ya de regreso al pueblo de Castellón.
La salida de la romería por la mañana y la entrada al anochecer nuevamente al pueblo acostumbran a ser los momentos más emotivos. El trayecto desde siempre, debido a la corta distancia que separa la ermita del corazón de la ciudad, se ha hecho de dos maneras: a pie, acompañando al clero y a la reliquia, o en vehículos colectivos, que con el paso del tiempo han ido evolucionando...

